Hombro congelado o capsulitis adhesiva con dolor y pérdida de movilidad

Hombro congelado (capsulitis adhesiva): síntomas, duración y tratamiento

médico especialista suelo pélvico

Redactado y revisado por Dra. María Belén Pedrosa, Médico especialista en Suelo pélvico y Rehabilitación
Última actualización el 2 de septiembre de 2026

¿Te duele el hombro, especialmente por la noche, y cada vez te cuesta más levantar el brazo, vestirte, peinarte o llevar la mano hacia la espalda? Cuando el dolor se acompaña de una pérdida progresiva de movilidad, una de las posibles causas es el hombro congelado o capsulitis adhesiva.

A diferencia de otros problemas del hombro, en la capsulitis adhesiva no solo cuesta mover el brazo por uno mismo: también está limitada la movilidad cuando otra persona intenta mover el hombro, especialmente la rotación externa.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico. Una resonancia o una ecografía pueden ser útiles en determinados casos, pero no son necesarias por sistema para diagnosticar un hombro congelado.


¿Cómo saber si puedo tener un hombro congelado?

El hombro congelado suele comenzar de forma progresiva. Al principio puede predominar un dolor profundo en el hombro, en ocasiones difícil de localizar, que puede ser especialmente molesto durante la noche o al dormir sobre ese lado. Con el paso de las semanas empieza a resultar evidente que movimientos antes sencillos cada vez cuestan más.

Es frecuente notar:

  • Dolor de hombro por la noche o al dormir sobre ese lado.
  • Dificultad para levantar el brazo por encima de la cabeza.
  • Problemas para alcanzar objetos situados en alto.
  • Dificultad para ponerse o quitarse una chaqueta.
  • Problemas para llevar la mano hacia la espalda.
  • Dificultad para abrocharse el sujetador.
  • Dolor o limitación para peinarse o lavarse el pelo.
  • Dificultad para colocarse el cinturón de seguridad.
  • Sensación de que el hombro está progresivamente más rígido o bloqueado.

Lo importante es que no se trata simplemente de que determinados movimientos produzcan dolor. En una capsulitis adhesiva existe una pérdida real del rango de movimiento del hombro. La rotación externa suele ser uno de los movimientos más limitados.

La característica más orientativa es que existe una pérdida real de movilidad activa y pasiva. Es decir, no solo cuesta mover el brazo voluntariamente: cuando otra persona intenta movilizarlo, el recorrido también está reducido.

Esta diferencia es importante porque no todo hombro doloroso que cuesta mover es un hombro congelado.

Exploración de la rotación externa en una persona con hombro congelado

¿Qué es exactamente la capsulitis adhesiva?

La articulación glenohumeral está rodeada por una cápsula que contribuye a proporcionar estabilidad al hombro y, al mismo tiempo, permite su gran amplitud de movimiento. En la capsulitis adhesiva se producen cambios inflamatorios y fibróticos en esta cápsula que pueden provocar engrosamiento, retracción y disminución de su capacidad para distenderse.

Como consecuencia, aparecen progresivamente: dolor → pérdida de movilidad → rigidez.

El término “hombro congelado” describe de forma bastante intuitiva lo que muchas personas sienten: intentan mover el brazo pero perciben que la articulación ya no permite determinados movimientos con normalidad.


¿Es hombro congelado o puede ser una tendinopatía del manguito rotador?

No todo dolor al levantar el brazo es una capsulitis adhesiva. Una tendinopatía del manguito rotador, una bursopatía, una alteración articular y otros problemas del hombro pueden producir dolor nocturno y dificultad para elevar el brazo, por lo que los síntomas aislados no permiten establecer el diagnóstico.

La diferencia más útil suele encontrarse en la movilidad. En una capsulitis adhesiva existe una limitación importante tanto del movimiento activo como del pasivo, mientras que en muchos problemas del manguito rotador la movilidad pasiva puede mantenerse relativamente conservada aunque mover activamente el brazo resulte doloroso o difícil.

Tabla diagnostico diferencial de Capsulitis adhesiva con rigidez de la cápsula articular del hombro

Por eso dos personas que describen exactamente “no puedo levantar el brazo” pueden tener problemas diferentes y necesitar tratamientos distintos. La exploración física es fundamental para establecer qué patrón de movilidad existe y qué estructuras pueden estar implicadas.


¿Por qué aparece un hombro congelado?

En muchas personas no existe un desencadenante claro. Es lo que se denomina habitualmente capsulitis adhesiva primaria o idiopática. En otros casos puede aparecer después de una lesión, una fractura, una intervención quirúrgica o un periodo en el que el hombro ha permanecido con una movilidad considerablemente reducida.

También existen enfermedades asociadas con una mayor probabilidad de desarrollar hombro congelado, especialmente la diabetes y algunas alteraciones de la tiroides. Además, en etapas como la menopausia pueden aparecer con más frecuencia distintos problemas musculoesqueléticos y tendinosos. Puedes ampliar información en este artículo sobre tendinopatías en la menopausia.

Esto no significa que toda persona con hombro congelado tenga necesariamente una enfermedad endocrina o metabólica. Sin embargo, estos antecedentes pueden ser relevantes durante la historia clínica y ayudan a comprender por qué determinadas personas presentan un riesgo mayor de desarrollar capsulitis adhesiva.


¿Cómo se diagnostica el hombro congelado?

El diagnóstico es fundamentalmente clínico y comienza por conocer cómo empezó el dolor, cómo han evolucionado los síntomas, qué movimientos se han perdido, si existe dolor nocturno y si ha habido previamente una lesión, una cirugía o un periodo de inmovilización.

Durante la exploración se compara la movilidad activa y pasiva del hombro. La combinación de dolor y una reducción global del movimiento, especialmente de la rotación externa, constituye uno de los hallazgos más característicos de la capsulitis adhesiva.

También es importante valorar si existe otra causa capaz de explicar mejor los síntomas. Una artrosis glenohumeral, determinados problemas del manguito rotador u otras alteraciones pueden producir dolor y pérdida de función, por lo que el diagnóstico no debe basarse únicamente en que el paciente refiera rigidez.


¿Necesito una resonancia para saber si tengo capsulitis adhesiva?

No necesariamente. La resonancia magnética y la ecografía pueden mostrar determinados cambios compatibles con una capsulitis adhesiva, pero el diagnóstico suele establecerse mediante la historia clínica y la exploración física.

Las pruebas de imagen son especialmente útiles cuando existen dudas diagnósticas, necesitamos estudiar otras estructuras del hombro o queremos descartar una causa alternativa. En determinados pacientes también puede ser útil realizar una radiografía para valorar la articulación y excluir otras causas importantes de pérdida de movilidad.

Por tanto, si tienes dolor y rigidez progresiva, no es necesario solicitar por tu cuenta una resonancia antes de realizar una valoración médica. Primero debe determinarse qué estamos intentando diagnosticar y si una determinada prueba realmente puede aportar información que cambie el manejo.


Reloj de arena como representación de la duración del hombro congelado o capsulitis adhesiva

¿Cuánto tarda en curarse un hombro congelado?

Tradicionalmente se ha explicado que el hombro congelado atraviesa una fase dolorosa o de congelación, una fase predominantemente rígida y posteriormente una fase de recuperación o “descongelación”. Este modelo resulta útil para comprender la evolución general, pero no todos los pacientes siguen tres fases perfectamente delimitadas ni durante los mismos periodos.

La recuperación suele ser lenta y puede prolongarse durante muchos meses. En algunas personas la evolución supera ampliamente el año. Además, la evidencia disponible no permite asumir que todos los pacientes recuperarán espontáneamente y de forma completa toda la movilidad siguiendo inevitablemente esas tres etapas.

Por eso resulta más útil valorar individualmente cuánto dolor existe, qué movilidad se ha perdido, cuánto tiempo llevan los síntomas y cómo afectan a las actividades cotidianas. Dos personas con el mismo diagnóstico pueden encontrarse en momentos clínicos muy diferentes y necesitar estrategias distintas.


¿Cuál es el tratamiento del hombro congelado?

En la mayoría de los pacientes, el tratamiento inicial del hombro congelado o capsulitis adhesiva es conservador y busca reducir el dolor, recuperar progresivamente la movilidad y mejorar la función. La elección depende del tiempo de evolución, el predominio de dolor o rigidez, la pérdida de movilidad y la respuesta a tratamientos previos.

Ejercicio y recuperación de la movilidad

El ejercicio terapéutico es una parte fundamental del tratamiento, pero no consiste en forzar el hombro de forma agresiva. Cuando predomina el dolor suelen utilizarse movimientos suaves dentro de rangos tolerables, progresando posteriormente en movilidad, fuerza y función según la evolución.

Infiltraciones de corticoide

Las infiltraciones intraarticulares de corticoide pueden mejorar el dolor y la función a corto plazo en determinados pacientes, especialmente cuando el componente doloroso es importante. Su indicación debe individualizarse según el momento de evolución y el objetivo terapéutico.

Hidrodilatación

La hidrodilatación o distensión capsular consiste en introducir líquido dentro de la articulación glenohumeral para distender la cápsula y mejorar algunos rangos de movilidad.

Bloqueo del nervio supraescapular

El bloqueo del nervio supraescapular puede utilizarse en casos seleccionados para reducir el dolor y facilitar posteriormente la recuperación de movilidad.

PRP, ácido hialurónico y otros tratamientos

También se han estudiado tratamientos como plasma rico en plaquetas (PRP) y ácido hialurónico, pero la evidencia disponible es todavía más limitada que para otras opciones. No deben presentarse como una cura del hombro congelado ni como tratamientos necesarios en todos los casos.

¿Cuándo puede ser necesaria una cirugía?

La cirugía se reserva para pacientes con limitación funcional importante y persistente que no mejora con un tratamiento conservador adecuado. En casos seleccionados pueden valorarse procedimientos como la manipulación bajo anestesia o la liberación capsular artroscópica.

Infiltración ecoguiada como opción de tratamiento médico del hombro congelado

Valoración médica del dolor de hombro en Madrid

Si tienes dolor de hombro persistente, dolor nocturno o una pérdida progresiva de movilidad, una valoración médica puede ayudar a determinar si los síntomas son compatibles con una capsulitis adhesiva o si existe otra causa que explique mejor el problema.

Como médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación, realizo en Madrid valoración de dolor y patología musculoesquelética, incluyendo problemas de hombro, tendinopatías y otras alteraciones del aparato locomotor.

Puedes consultar más información sobre la valoración y tratamiento del dolor musculoesquelético en Madrid.


Preguntas frecuentes sobre el hombro congelado

Suele ser más cómodo evitar dormir directamente sobre el hombro doloroso. Algunas personas toleran mejor dormir boca arriba o sobre el lado contrario, colocando una almohada bajo el brazo afectado para darle apoyo y reducir la tensión. Si el dolor nocturno impide dormir de forma mantenida, conviene revisar el control del dolor y la estrategia de tratamiento.

No conviene intentar “desbloquear” el hombro mediante movimientos agresivos que provoquen dolor intenso. El trabajo de movilidad debe adaptarse al momento de evolución: cuando predomina el dolor suelen tolerarse mejor movimientos suaves, y cuando disminuye la irritabilidad puede progresarse el rango de movimiento de forma más activa. El objetivo es recuperar movilidad sin aumentar innecesariamente los síntomas.

Sí. Algunas personas pueden desarrollar capsulitis adhesiva también en el hombro contrario, de forma simultánea o años después, aunque no es lo habitual en todos los pacientes. La afectación bilateral o secuencial está descrita en la literatura, especialmente en personas con determinados factores de riesgo.

Conviene solicitar valoración si el dolor empeora progresivamente, altera mucho el sueño, la movilidad disminuye cada semana o no mejora pese al tratamiento. Si aparece tras un traumatismo importante, existe deformidad, pérdida brusca de fuerza, fiebre o síntomas neurológicos, la valoración debe realizarse de forma prioritaria.

Referencias bibliográficas

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1 comentario en “Hombro congelado (capsulitis adhesiva): síntomas, duración y tratamiento”

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